El galés Gareth Bale está siendo portada de muchos medios de comunicación deportivos, tras conocer las intenciones del Real Madrid de ampliarle el contrato, entre otros motivos para afianzar la confianza del jugador con el club y viceversa. Sin embargo, los motivos por los que se hable ahora de Bale son varios.
En primer lugar, su contrato no termina hasta 2019, por lo que no parecería lógico tener que hacerlo antes, salvo que haya alguna tercera parte interesada en comprar al jugador, algo que no esconde el Manchester United para atraerlo a la siempre mediática Premier League. La renovación y ampliación del contrato supondría una traba aún mayor para los demás clubs que estén interesados en el jugador.
Pero hay otra circunstancia que puede darse con vistas favorables a dichas negociaciones y es la sanción impuesta por la FIFA tanto a Real Madrid como al Atlético de Madrid. En dicha sanción se prohíbe fichar nuevos jugadores durante un año, algo que ha sufrido recientemente el Barcelona. Como ya pudimos ver con el equipo azulgrana, esta circunstancia da un poder de negociación mucho mayor a los jugadores, pues muchos buscan una mejora de su contrato o la posibilidad de fichar por clubs que les paguen más, ya que el Real Madrid (en caso de que recurrir no le funcione) se verá impedido de ampliar plantilla o suplir la carencia de un jugador durante 12 largos meses.
Otro de los argumentos presentados por el Real Madrid se basa en querer ver a Bale (26 años) como el posible sustituto de la figura de Cristiano Ronaldo (30 años) en un futuro cercano, de forma que el galés se convertiría en el puntal indiscutible de ese próximo equipo y sustituirá al portugués como cabeza de plantilla, aunque esperan desde la directiva que para ello aún quede bastante tiempo.
