David De Gea tiene 26 años, juega en el Manchester City y en la Selección Española. Hasta aquí leído podría ser la trayectoria de un guardameta más, si no fuera porque tiene una cláusula de rescisión de contrato (termina en 2018) de 60 millones de euros. ¿Por qué blindar entre los red devils a un portero tan joven, con una cláusula que nadie ha pagado en la historia por un guardameta? Fácil respuesta, es el mejor.
De momento en la Premier ha sido elegido mejor portero de la liga británica en tres ocasiones y es uno de los artífices de la Europa League y la Supercopa de Europa conseguida con el Atlético de Madrid.
Tras más éxitos en la Selección sub 17, De Gea busca alcanzar el estrellato con La Roja. De momento con partidos como el reciente ante Macedonia, lo está consiguiendo sin poder reflejar ningún atisbo de duda. Se ha ganado la titularidad a base de paradas y actuaciones magistrales. De seguir así, 2019 va a ser muy goloso para él.
De Gea, además, está en el recuerdo de todos los españoles con el catastrófico tropiezo del Real Madrid ante su intento de fichaje en el verano de 2015. El club blanco quiere revancha e intentará ficharlo cuanto antes, pero hay varios inconvenientes.
En primer lugar, Mourinho. El portugués tiene claro que De Gea es insustituible y lo quiere con los suyos, de manera que le ha marcado el título de "intransferible". Nada que puedan hacer otros clubs sin pagar los 60 millones de euros, al menos hasta que termine su contrato en 2019.
Mientras tanto, Lopetegui no hace sino aumentar el aura de leyenda del guardameta. En sus actuaciones dirigidas bajo el nuevo técnico, De Gea sólo ha encajado un gol. De 11 partidos oficiales, ha dejado la puerta a cero en 8 encuentros. Se ha ganado a pulso ser el preferido de la Selección.
