El Barcelona FC disfrutaba de un día glorioso. Con soberana facilidad, ganaba a un Sporting sin demasiadas posibilidades 6-1, mientras el Real Madrid empataba contra Las Palmas, tras un 1-3 en contra. Otra remontada, que no ha podido ser esta vez finalizada de forma positiva.
Tras la consecuente rueda de prensa, Luis Enrique soltaba la noticia a los medios de comunicación presentes, el asturiano anunciaba que dejaría de ser entrenador del club azulgrana cuando la presente temporada llegara a su fin.
La sorpresa ha sido para todas las partes, dado que los directivos del club eran conscientes de esta posibilidad, pero le pidieron meditación al que ha sido durante 3 años entrenador del Barcelona. El técnico aseguró que se había tomado ese tiempo y que este era el momento adecuado para dar la noticia.
Las razones que Luis Enrique ha expuesto se basan sobre todo en un desgaste profesional por una dedicación exhaustiva. Aunque también supone una seguridad total de defender su sistema de alineaciones de aquí a final de temporada, precisamente en uno de los años más competitivos de todos los que ha tenido que afrontar.
En la actualidad, el Barcelona tiene dos claros objetivos, la Copa y la Liga. Todos le consideran favorito a la primera, pero la segunda aún la tiene difícil. Pese a su actual liderato, el Real Madrid aún tiene un partido pendiente y, para cuando se dispute, puede que haya superado su reciente racha de inicios nefastos que le obligan a remontar.
En realidad quienes tienen ahora un verdadero problema son los directivos del Barcelona. Primero deben escoger el entrenador que sustituirá al asturiano, con suficiente caché como para poder exigirle el máximo y, claro, que lo consiga.
Pero además, en este entrenador recaerá buena parte de responsabilidad con respecto a la renovación de Messi, que termina contrato en 2018 y puede que la afinidad con el nuevo técnico suponga la decisión definitiva.
