La Final del Mundial Sub-17 que se celebró en la ciudad de Calcuta en la India, tuvo dos protagonistas de altísimo nivel, como lo son la plantilla de Inglaterra y la de España. Se enfrentaron realmente las dos selecciones que, con sus representantes más jóvenes, pudieron lidiar con todos sus rivales anteriores, haciendo creer que no tenían rival. Peo todo zapato encuentra su horma y, aunque España se adelantó en el marcador, acabo vencida con autoridad por los ingleses.
Los españoles llegaron a estar con dos tantos a cero por delante gracias a los goles de Sergio Gómez en los minutos 10' y 31'. Tuvieron que esperar casi un cuarto de hora en reaccionar y meter ese gol psicológico que tanto se teme. El tanto del minuto 44' por Rhian Brewster fue el principio del fin.
La segunda parte se convirtió en una contraofensiva de los ingleses literalmente imparable. Morgan Gibbs-White en el 58', Phil Foden en el 69', Marc Guehi en el 84', Foden de nuevo en el 88'... y así llegaron a soñar los españoles con que el partido terminara lo antes posible para frenar la sangría.
Los de Santi Denia se han tenido que volver a casa sin su deseado título, codiciada victoria que todavía no han conseguido en su historia. La selección sub 17 de Inglaterra, en cambio, consigue con esta victoria coronar todas las categorías inferiores a la principal, tras haber ganado el Europeo sub-19 y el Mundial sub-20 a lo largo de este glorioso año 2017 para ellos.
El análisis de esta final es obvia para muchos. ¿Por qué ganó Inglaterra? Por su poder ofensivo, sobre todo al contraataque. ¿Por qué llegó a colocarse 0-2 España? Porque son subcampeones de una competición realmente exigente y complicada. En punta son certeros y la defensa inglesa no es la mejor del mundo en esta selección. Con un estado físico algo más agresivo y desarrollado, quizás el resultado final hubiera sido muy diferente.
