Se celebró el Clásico entre el Real Madrid y Barcelona ante 80.200 personas, en un partido que, hasta la segunda parte, estuvo muy equilibrado, aunque con mayor tranquilidad de los azulgrana respecto a los blancos.
El Barcelona terminó ganando 0-3 en el Bernabéu, con goles de Luis Suárez en el 53’, de Leo Messi de penalti en el 64’ y, ya en tiempo de descuento, de Aleix Vidal en el 93’.
El acierto del Barcelona
La victoria innegablemente es del Barcelona por méritos propios, un equipo que consigue así tener 14 puntos provisionales por delante en Liga al Real Madrid (falta un encuentro entre los blancos y el Leganés por jugar). Tanto defensa como delantera estuvieron en armonía, escudados con un Ter Stegen férreo y sin errores, además de alguna pizca de suerte con disparos al palo de Benzema incluidos.
Los errores del Real Madrid
Pero como en todo encuentro, más sobre todo si es el Clásico, los que pierden también tienen méritos y responsabilidad. En el plano positivo, tanto Keylor Navas como Gareth Bale firmaron las mejores actuaciones. El primero porque hizo todo lo que pudo para evitar una sangría motivada por defensas incapaces de gestionar las coberturas adecuadamente, incluso casi para el penalti a Messi.
Por parte de Bale, es significativo que, junto a la salida de Asensio, marcó una mayor diferencia en el terreno de juego, pese a que contaban con 10 jugadores.
Poco acierto de Benzema, de Cristiano Ronaldo y, sobre todo, de Carvajal, capaz de intentar parar con las manos un gol que al final era inevitable, provocar su expulsión y dejar al Real Madrid con 10 jugadores.
Zidane acertó en un planteamiento agresivo en la segunda parte, pero no fue suficiente. Quizás si desde el principio del partido hubiera apostado por la punta en lanza con 3 delanteros el resultado habría sido diferente. Ahora solo puede mirar de lejos a un Barcelona que cada jornada es más líder.
