El Real Madrid no está disfrutando de la mejor temporada en Liga, pero la Copa del Rey podría haber servido de colchón anímico, dado que tenía todo de cara para llegar a las semifinales fácilmente.
El rival era el Leganés y Zidane se confió en exceso, con el equipo suplente como titular, Cristiano Ronaldo en la recámara para la complicada Liga y Christian Bale recuperado, pero descartado al parecer para el terreno de juego.
Fue un contundente error, que el técnico no consiguió solventar, cuando el Leganés se impuso finalmente por 1-2 con respecto al rival en su propia casa. El cómputo global de 2-2 le da el triunfo al Leganés debido al número de goles marcados fuera de casa.
El futuro de Zidane, en entredicho
Lo cierto es que esta derrota, que podría haber sido completamente anecdótica, ha llegado en el peor momento para el club blanco. Ante las preguntas de la prensa el técnico no dudó de su situación.
Zidane sabe que ahora mismo cualquier decisión va a ser cuestionada y analizada al detalle. Una derrota más en Liga sería inadmisible, pero caer ante el PSG en Champions League supondrá la expulsión inmediata del profesional y él lo sabe perfectamente.
Si a ello le unimos la reciente noticia sobre el hecho de que Cristiano Ronaldo quiere marcharse del club y ha dado puerta abierta a negociaciones con otros clubes, sitúa al Real Madrid en una situación muy complicada.
El equipo viene de una temporada en 2017 que le reportó el mayor número de campeonatos de su historia. Sin embargo, 2018 no parece ofrecerle ninguna victoria que recordar. Por tanto, la Copa era un cartucho mucho más importante de lo que supone para el resto de equipos.
A Zidane se le culpa de una mala preparación de la plantilla y de desafortunadas decisiones en el terreno de juego. A partir de ahora estará más a prueba que nunca por afición y directiva.
