Muchos analistas consideraban que el partido de octavos de final de la Champions League 2018 era una auténtica final vivida con antelación. Lo cierto es que mientras para el PSG parecía un trámite duro pero asumible, para el Real Madrid se vio en todo momento como una “bola de partido”, precisamente en un momento en el que su credibilidad sobre el campo estaba en entredicho.
Pero si en la ida venció en un igualado encuentro, la esperada vuelta no ha cumplido las expectativas. El Real Madrid sí ha hecho un buen trabajo. Tenía que defender su ventaja y pasar a cuartos y, no solo lo hizo, sino que pudo lograrlo venciendo, 1-2 con total superioridad.
El PSG estaba desdibujado. Tenía que llegar con una agresividad que nunca estuvo, con una madurez que demostró no existir con Marco Verratti siendo expulsado por empeñarse en protestar de forma más dañina que fructífera y sin Neymar, algo que Mbappé sufrió estando completamente ausente en el encuentro.
Por su parte, el Real Madrid llegó, vio y venció. Con Cristiano Ronaldo marcando su gol número 12 en el campeonato de esta temporada, en el minuto 50’. Emery se vio incapaz de detener al Real Madrid, ni siquiera con sustituciones que rompían el esquema tradicional de las jugadas del PSG.
Más la fortuna que el acierto estuvieron presentes en el gol de Cavani en el 70’ y buena demostración de ello fue el contragolpe de Casemiro, tan solo 9 minutos después, que daba el 1-2 definitivo para el Real Madrid.
Ahora el Madrid de Zidane ha pasado a cuartos. El club ha recuperado su credibilidad internacional y se presenta como el claro favorito para ganar la Champions. Ha vencido al Goliat que todos temían, demostrando que ellos no son “solo” un David, sino 11 que, cuando se alían de la forma adecuada, pueden lograr cualquier cosa.
