Los pobres resultados de Ancelotti gestionando el banquillo del Real Madrid han provocado consecuencias como era de prever. La primera la rescisión de contrato con el técnico y, lógicamente, la siguiente ha sido buscar un sustituto.
El secreto a voces nos grita que Rafa Benítez liderará al equipo blanco en la próxima temporada. Los pasos se van dando poco a poco y el huracán Benítez comienza a agitarse. El primer paso ha sido despedirse del Nápoles. Lo ha hecho hoy mismo en conferencia de prensa explicando que tras el partido contra el Lazio termina su contrato y quiere irse por motivos personales (y entendemos que también profesionales).
Es previsible, por tanto, que la semana que viene conozcamos la noticia oficial de cómo y cuándo Benítez regresará a España para entrenar al Real Madrid. No obstante, previamente podemos hablar de lo mucho que ha removido el panorama futbolístico. Por un lado, comienzan a salirle pretendientes con Denis Cheryshev y Casemiro, que regresan al equipo tras una breve estancia en Villarreal y Oporto, respectivamente.
Por otro lado están los jugadores que podrían interesarle directamente al técnico como el jamaicano Raheem Sterling, situado entre los medios de comunicación como una posible nueva estrella para el Real Madrid. Aunque actualmente todavía tiene contrato con el Liverpool, se ha negado recientemente a renovar con una oferta importantísima, se supone, porque ya tiene la vista puesta en otro club que le habría hecho una contraoferta.
Lo que sí es una constante en la estrategia de Benítez es la de trabajar con un miembro del club ya alejado de éste, con el fin de que haya más afinidad en su entrada como entrenador, algo que siempre ha hecho en todos los clubs a los que ha ido y que en el Madrid podría recaer en la figura de Zidane.
