Barcelona y Real Madrid están ahora mismo pendientes de las decisiones, tanto por parte de directivos como de los propios implicados, sobre qué futuro tienen sus respectivos técnicos. Una de cal y otra de arena. Mientras en el Madrid Ancelotti está en la cuerda floja por los objetivos no conseguidos en la presente temporada, Luis Enrique no tiene clara su continuación, pese a que al club le encantaría contar con uno de sus mejores entrenadores hasta la fecha, que recientemente ha conseguido además asegurar la victoria en la Liga Española.
Ancelotti ha fracasado. No ha conseguido la Liga y no ha conseguido la Champions. Por tanto, pese a ser segundos en Clasificación y llegar a semifinales en el campeonato, no se considera que haya obtenido el trabajo deseado por el que se le paga. Injusto o no, la directiva es la que tendrá la última palabra.
No pinta bien su futuro, sobre todo tras este martes 19 de Mayo en el que se suponía que obtendría una respuesta, la que fuera, de Florentino Pérez. En lugar de ello sólo tiene silencio para seguir con la incertidumbre. Mientras tanto, el técnico ha decidido seguir trabajando, aunque no sepa siquiera si el próximo lunes seguirá manteniendo el empleo.
Por su parte, Luis Enrique ha batido todos los récords como técnico del Barcelona y está a un paso de poder ofrecer una copa de Champions al club y a medio de ganar la Copa del Rey. El posible triplete, sin embargo, no ha sido suficiente para que el entrenador reconociese públicamente su continuidad. Se marcha Xavi, se podría marchar Dani Alves y Luis Enrique decide jugar al despiste.
No hay respuesta sobre su futuro por su parte y la directiva del club azulgrana mueve ficha. No faltan los elogios públicos hacia su figura como deportista y como persona. Está claro que el Barcelona quiere a Luis Enrique la próxima temporada. En él queda la decisión.
